Experiencia Beatriz y Marcos

Budapest es la capital de Hungría y es la ciudad más poblada de Europa central-oriental y la séptima de la Unión Europea. Está atravesada por el río Danubio y no fue hasta 1873 cuando se convirtió en una ciudad única, unificando las ciudades de Buda y Óbuda, en la orilla oeste del río, con Pest, en la orilla este.

Era un lunes cuando comenzó nuestra aventura en esta ciudad. La temperatura era cálida, aunque con ligeras lloviznas de vez en cuando. Decidimos alquilar una bicicleta para poder visitar los lugares más importante, y así disfrutar de su arquitectura y de su historia. De este día nos llevamos las espectaculares vistas desde las elevadas alturas de la antigua ciudad de Buda, desde donde se podía observar casi la totalidad de la ciudad. Destacar también la arquitectura del Parlamento y del Bastión de pescadores, además del increíble ambiente nocturno de las «ruinas» del barrio judío. Además, el último día pudimos disfrutar de una tarde en las termas Szechenyi, con nuestros compañeros del curso; y de un «free tour», en el que se nos comentó toda la historia por medio de curiosidades y anécdotas que solo las personas locales conocen.

Pero este artículo no trata de nuestra estancia en Budapest, que sin duda supone un valor añadido, esta entrada relata la gran experiencia que hemos vivido en Hungría en septiembre de 2018, más concretamente en un pueblo universitario de las afueras, Szeged; realizando un Training Course dentro del programa Erasmus + y bajo el nombre de «Media literacy», que podría ser traducido como «Educación de los medios de comunicación» o «Alfabetización mediática».

Para poder contextualizar lo aprendido, vamos a explicar lo que entendemos por medio de comunicación para, posteriormente, presentar ciertas reflexiones que han surgido durante el curso. Se trata de una definición propia, con más o menos acierto, y se limita a la acepción que se refiere a los medios de comunicación dirigidos a las masas.
Los medios de comunicación masivos son los instrumentos por los cuales la información se transmite a un público masivo (grande, heterogéneo y anónimo), con distintos propósitos, según el caso. Y, ¿dónde radica su importancia? En que es nuestra conexión con el mundo exterior, la principal relación que la mayoría de individuos tenemos con la realidad que nos rodea. Porque, ¿qué seríamos sin medios de comunicación? ¿Qué sería del mundo si los individuos que lo componen no lo conocen? Entonces, ¿qué pasaría si esa información es errónea, o peor aún, deliberadamente manipulada?

Los orígenes de los medios de comunicación se remontan a la aparición de la escritura, con la creación de los primeros escritos, los cuales servían para comunicar a todo aquel que supiera interpretarlo. A partir de este momento, los cambios económicos y sociales fueron impulsando el nacimiento y desarrollo de los demás medios de comunicación. Cada uno de estos medios han sido esenciales para las distintas fases del proceso de globalización. Pero, ¿cuál fue la razón de ser de ellos? ¿Informar de manera objetiva quizás? ¿Controlar a la población? ¿Educar? ¿Entretener? ¿Manipular?…

Como apunte, diré que los medios de comunicación, sobre todo desde la revolución industrial, han facilitado la uniformización de la cultura con el fin de crear individuos más productivos. Mediante la propaganda se ha catalizado una cultura del trabajo y se ha homogeneizado la opinión pública, siendo esta inspirada, estimulada o directamente extraída de los medios de comunicación masivos. ¿Dónde queda la democracia entonces? ¿Y nuestra libertad? ¿Es posible una democracia real sin tener en cuenta la importancia de los medios de comunicación?

En este curso se nos enseñó cómo hemos de afrontar y procesar toda la información que recibimos de estos medios, para que, de una manera crítica y objetiva, podamos desarrollar una opinión que se acerque al ideal de objetividad. Además, nos presentaron distintos métodos de manipulación y cómo hacer frente a ellos, además de ejemplos de «fake news». Todo esto se nos enseñó por medio de distintos métodos de aprendizaje, destacando la discusión y el debate con los participantes, todos ellos provenientes de distintos países con sus respectivas culturas. Consideramos fascinante la diversidad de puntos de vista que se podían observar en dichos debates. Todos ellos confluían hacia una misma dirección, pero al pertenecer a distintos contextos, resultaba en una conclusión desarrollada y cerca del ideal de objetividad.

Ahora piensen en esta publicación, ¿les ha dado una idea más clara de los medios de comunicación y su importancia? ¿Ha cambiado su opinión sobre los mismos? Está claro que este escrito no tiene el suficiente rigor y está basado principalmente en nuestra opinión y nuestra experiencia, sin apoyarse en fuentes externas que doten de credibilidad y confianza al escrito (aunque hemos consultado Wikipedia para recabar información concreta); pero seguramente, si ha llegado hasta aquí, ha reforzado su opinión sobre el tema, ya sea a favor o en contra, y en mayor o menor medida. Lo que queremos decir con esto es que estamos constantemente bombardeados con información. Está en nuestra mano el cuestionarla, el dudar de ella con cierto criterio. Hay que pedir responsabilidades a los encargados de emitir estos mensajes, pero simultáneamente debemos, según mi opinión, actuar debidamente ante la información falsa o sesgada, identificándola y contrastándola, según se considere.

Como conclusión, queríamos dar las gracias a la asociación Las Niñas del Tul por su labor en este ámbito. El poder implicar a los jóvenes en este tipo de acciones formativas permiten que, al volver a casa, estos jóvenes influyan sobre su entorno, educando directa o indirectamente a su comunidad; pero sobre todo, influyan sobre su persona, sobre su identidad y su actitud ante la vida. Conocer personas de otras partes del mundo abre la mente, nos hace ver que no somos únicos, que hay otras formas de vivir la vida; rompe estereotipos; y nos da una idea más desarrollada de quiénes somos, y quiénes queremos ser.