Experiencia de Antonio

Mi experiencia en Kratovo.

Esta experiencia inolvidable e irrepetible empezó antes de llegar a Macedonia. Ya sabíamos durante las reuniones por Skype que no nos íbamos a arrepentir de formar parte de este intercambio. Para algunos, nuestro primer Youth Exchange.

Cogimos el avión con escala en Turquía para llegar Macedonia el día 10 de diciembre de 2017. Si todo salía según lo previsto llegaríamos a Skopje ese mismo día por la noche. Pero como buena aventura algo tenía que ocurrir. El vuelo de Málaga salió con retraso y perdimos nuestra conexión. Así que nos valió como excusa perfecta para conseguir el visado electrónico turco para poder hacer noche en un lujoso cinco estrellas que la aerolínea Turkish Airlines  tenía preparado para nosotros. No sin antes esperar en una cola kilométrica durante varias horas. Finalmete, el día 11 conseguimos llegar a nuestro destino.

En el aeropuerto «Alejandro Magno» nos esperaba un colaborador de la asociación de acogida para recogernos y llevarnos a Kratovo, el pintoresco pueblo donde se desarrollaría el proyecto. El intercambio, llamado «el viaje intercultural» era organizado por la asociación local RROMA, enfocada en preparar a jóvenes de zonas rurales a enfrentarse al mundo laboral.

Éramos 25 participantes de cinco países diferentes: Rumanía, Lituania, Alemania, Italia y España. Nos alojábamos en un hotel bien equipado en el centro del pueblo. Las actividades se desarrollaban en las salas de conferencias y reuniones del hotel. Las habitaciones eran compartidas. Todas las comidas las hacíamos en el hotel. El menú no era muy variado pero si había platos típicos muy sabrosos.

Las actividades empezaban temprano en la mañana. Solían comenzar con un energizer y luego con ejercicios relacionados con el tema del proyecto. Tratábamos temas como «cómo afrontar una entrevista de trabajo», «trabajo ideal», «técnicas de comunicación», etc.  A media mañana hacíamos un pequeño descanso donde tomábamos un café e intercambiábamos opiniones. A medio día almorzábamos todos juntos. Después de comer, por lo general, descansábamos un poco  y por la tarde seguíamos con las actividades.

Aunque todas las actividades eran interesantes, la más divertida y dinámica fue la final. Tuvimos que representar un teatro entre todos los participantes frente un público formado por vecinos del pueblo, amigos de los integrantes  de la asociación y hasta  la televisión local.

No todo el tiempo lo pasábamos dentro del hotel. Tuvimos una excursión a la agencia nacional en Skopje, donde un señor amable nos habló del mercado laboral y las expectativas de futuro de los jóvenes macedonios. Además, dedicó unas palabras al problema de contaminación que sufre la capital del país.

Durante la semana también disfrutamos de tiempo libre. Hicimos excursiones a pie y en coche a lugares cercanos, conocimos los atractivos del pueblo y descubrimos la noche de Kratovo y Skopje. Hubo tiempo para todo, formación y diversión.

En definitiva, ha sido una experiencia genial. Gracias, en su mayor parte, a  la buena gestión de ambas organizaciones. Por un lado Las Niñas del Tul como asociación de envió y por otro lado RROMA como asociación de acogida.  Sin duda, animo y recomiendo  a todos los jóvenes a participar en proyectos similares.