Experiencia de Daniel

Atenas, 5-12 de febrero, 2018.

La experiencia en el Youth Exchange de Atenas ha sido de las mejores que he vivido.
Resulta difícil resumir días tan increíbles en los que hemos hecho tantas cosas.
Un día previo al proyecto, nos conocimos los españoles y, como todos íbamos a disfrutar de la experiencia, había muy buen rollo y en pocas horas se convierten en personas a las que les coges cariño por las tonterías de uno y otro. Estuvimos probando la comida típica y visitando la ciudad, que por cierto, es preciosa.
Al día siguiente ya nos pusimos rumbo al hotel en el que se desarrollaba el intercambio. Estaba en una zona «pija» de Atenas, al lado de la playa, y estábamos divididos en habitaciones de 3. Éramos 68 personas de 13 países diferentes con ganas de aprender y vivir una gran experiencia.
Todos los días nos ponían como «retos» a cumplir, que consistían en crear vídeos, realizar fotos, investigar sobre algo… Y en la parte ‘más informal’ teníamos descansos mañana y tarde para el café, del que, en cada descanso, se encargaba un país diferente aportando productos típicos. Por la parte de España no faltó jamón y queso.
Además, cuando terminábamos cada tarde, íbamos a cenar al buffet del hotel, y tras las duchas, nos reuníamos los países y nos montábamos nuestras fiestas europeas con los bailes tradicionales de cada país, o yendo al centro de la ciudad a conocer más la cultura y hacer turismo.
Repetiría la experiencia una y otra vez. Sólo tengo palabras de agradecimiento para las Niñas del Tul, para la asociación de allí, para mi equipazo español que de la nada se han convertido en familia, y para todas las personas de otros países a las que tanto cariño he cogido.